viernes, 17 de febrero de 2012

Mi hombre de la rosa


Hoy fuí al parque, el día bellísimo, soleado, cálido, invitaba a hacerlo, era temprano, la gente aún no había llegado, pocos transeuntes, como a mí me gusta, disfrutar de la naturaleza y si es en soledad mucho mejor, busqué el mirador más lejano, aquél que se llena siempre por tener la mejor vista, increíblemente, vacío a mi alrededor, soledad pura, daba un poco de cosquilleo, por el día, por el lugar, pero lo necesitaba tanto, y lo disfruto aún más, llevé mi libro preferido, por si podía encontrar un rato de soledad para terminarlo de una vez, por suerte había acertado, el libro trata de una historia de pareja, de la forma en que tratan de llevarla adelante sin dejar de ser ellos mismos, respetándose, y demás, absorta en la historia estaba, cuando siento de repente el roce de una flor en mi mano, una rosa, color salmón, sin mirar de quién provenía cerré los ojos y me vino tu imagen , eso sucedía cada vez que nos encontrábamos amor, te aparecías con una rosa color salmón en la mano rara de encontrar, y siempre tan bella, como cultivada para mí.
Pero no, era imposible que seas tú, yo me había mudado, ya cinco largos años sin verte, sin saber de tí, sin sentir tus besos, amándote en soledad, esta soledad a la que me acostumbre, y hoy es mi mejor amiga,.... abro los ojos, y allí estabas, con esa sonrisa seductora que tanto amaba, con esa mirada que extrañe por tantas noches, me quedé sin habla, simplemente no lo podía creer, no lo podía entender, me explicaste que no hace mucho me viste por casualidad en una de tus caminatas, sin atreverte a hablarme me seguiste, viendo donde vivía, hablaste con el portero de mi edificio ( habla demasiado parece), ahí te enteraste que vivo sola, que estoy sola, que por las tardes voy al parque, después de un extenso día de trabajo, y decidiste venir a mi encuentro hoy, justo hoy, que casi no salía a pasear, sabías hasta el lugar exacto que ocupaba en el mirador todos los días, y te apareciste con la rosa, con nuestra rosa, si tengo tantas guardadas en mis libros, tienen tu perfume todos, será por eso que siempre estoy con uno de ellos en la mano? me contaste que te trasladaron a esta ciudad en el trabajo, ya eres jefe, tienes otro cargo, dispones de algo más de tiempo y como a mí, te gustaba salir a caminar por las tardes, que me vistes por casualidad y decidiste averiguar de mí, y aquí estamos riendo, felices como si el tiempo se hubiese detenido, como si cinco años no hubieran pasado.
Tú como yo estas solo actualmente, pero miras el reloj a cada rato....porque la prisa?, qué te espera? de pronto pasa un vendedor de gaseosas y le compras un agua mineral, no, gracias yo no tengo sed, te digo después de tu caballeroso ofrecimiento, abres tu maletín y aparecen infinidad de medicamentos, pastillas de todos los colores, con suma normalidad tomas 7 según la ficha con sus indicaciones que tienes allí, yo te miro absorta, otra vez sin habla, pero ahora por miedo a preguntar, por temor a la respuesta, y ahi recuerdo el día que te fuiste, de mi casa, de mi vida, sin mucha explicación, ese día tenías que retirar los resultados del chequeo anual, me llamaste friamente y me dijiste que lo nuestro ya no iba más, que te tenías que ir así porque sí, me destrozaste el corazón, no entendía, si esa noche habíamos echo el amor, si estábamos tan bien!....me dejaste sola, con miles de preguntas, y sin respuesta alguna.
Te quiebras, me dices que esa tarde el médico te había dicho el resultado del chequeo, una enfermedad maligna, sin cura alguna, que te iba a deteriorar mucho, demasiados tratamientos, muchos sufrimientos y no me querías hacer partícipe de eso, no querías atarme, justo ahora se estaba cumpliendo el plazo, meses faltan para el descenlace final,( mis lágrimas no paran de caer,) que se postergó por los buenos cuidados y atención que hiciste, de repente, se te escapa un beso, un cálido y suave beso, que me envuelve en esa nube que ya pensaba disipada desde hace tanto.
Me propones un viaje, un último viaje, tienes los pasajes en mano, lejos, donde era nuestro sueño desde siempre, esas playas paradisíacas, rodeados de mar y cielo, simplemente, yo pienso en mi casa, en mis plantas, en el trabajo, en mis amigos, pero de mi boca sale un firme..SÍ, sin duda alguna, y aquí estoy haciendo el equipaje, desde hoy a la mañana parece que hubiera pasado mil días, y solo fueron horas, de mucho, de tanto, el equipaje lo hago llorando, de alegría por haber vuelto a encontrar, de dolor, porque sé que te voy a perder y ahora sí, para siempre.
Simplemente disfrutar, amar, gozar,sin pensar, como dice el libro que no pude terminar hoy, dando todo sin medir, así es el verdadero amor, que dure un mes, que dure una hora, va a seguir vivo en nuestros corazones, en el más allá,amar sin analizar, brindándonos todo, cuerpo, alma y corazón, así serán nuestros días amor, así fue siempre, y así lo recordaré, como el gran amor de mi vida, mi hombre de la rosa salmón.

Gaby Fleitas

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